Complejo deportivo en casco antiguo, Parque de la Ciudadela, Barcelona. España.

Integración al edificio de la antigua muralla (cronológicamente es la tercera de Barcelona y pertenece a la fortificación militar que mandó construir el Rey Felipe d’Anjou en 1716). Dicha muralla se encuentra en el solar y se emplazará en los sótanos del nuevo edificio; se mantendrá, rehabilitará y mostrará para poder ser vista. El papel de la muralla en la obra es de vital importancia en todos los aspectos. Proyecto y obra giran en torno a ella.

 

Integración del edificio al singular entorno existente, rico en naturaleza por tratarse actualmente del Parque de la Ciudadela. El edificio consta de dos pistas de baloncesto (una interior y otra exterior), dos piscinas (una enterrada en sótano y otra en la cubierta), dos núcleos de escaleras, salas de fitness, bar y otros compartimentos.

 

La urbanización y vegetación nuevas que rodean al edificio son singulares, dado que en ella se prevén numerosos desplazamientos de palmeras, árboles centenarios y un lago que pertenecen al Zoo de Barcelona, todo adaptándose a las nuevas exigencias del Zoo entorno a las trece jaulas del nuevo aviario perteneciente al proyecto. Dichas jaulas son de extraño diseño, irregulares y se encuentran estratégicamente situadas entre las palmeras, árboles y arbustos emplazados.